Resolví entrar al mundo del Internet para vivir y conocer personalmente
cómo son los nuevos sistemas de la informática y la comunicación
que permiten que minúsculos grupos financieros de las grandes viejas
potencias, presionando una tecla, en menos de un segundo, determinen la caída
de la bolsa de valores de Indonesia o Buenos Aires, de Brasil, Rusia o Nueva
York según la conveniencia de los dueños de los grandes capitales
que vuelan de un sitio a otro en busca de mejores rendimientos golpeando y especulando
con la economía y la suerte de países pobres, o subdesarrollados,
o del tercer mundo, o en proceso de desarrollo, que todos estos son nombres
dados desde las naciones poderosas a los nuevos Estados que antes fueron sus
colonias o han permanecido bajo su dependencia.
Causado el daño en el mundo de los pobres, los capitales golondrinas buscan su amparo en los bonos del tesoro de los Estados Unidos, que representan estabilidad, seguridad y cañones para proteger sus intereses.
Lo que llaman la globalización es cosa vieja. Desde sus orígenes el hombre ha buscado la comunicación, la integración con sus congéneres. En lo mercantil y económico comenzó recientemente cuando Marco Polo llevó Europa al Asia, Vasco de Gama descubrió la ruta a la India por el Cabo de Buena Esperanza, Colón llegó l Nuevo Mundo e integró América, a las Europas, y Fernando de Magallanes, con Juan Sebastián Elcano, dieron la primera vuelta a la tierra, o al mar, que según mi abuela Tacha, en su visión de hondas y eternas raices indígenas zenú, es lo realmente redondo. Lo redondo es el mar, que es también origen del hombre y de la vida, decía con suave voz y mirando al infinito. Es pues un proceso de internacionalización de la economía y del comercio que lleva siglos. Desde sus orígenes, el hombre inició el intercambio y la globalización que han avanzado al ritmo cada vez más vertiginoso de los inventos y de los progresos tecnológicos.
Sólo que ahora, cuando la integración universal es más avanzada y con el Internet, los poderosos de hoy en el mundo, que son la reproducción de quienes antes usaban fax, el teletipo, el telégrafo, la carta por correo marítimo de hace centenares de años, a lomo de caballos, o, simplemente, por medio de los chasquis indígenas, pueden cambiar en la dirección de sus intereses la suerte de la economía mundial en unos segundos, sin que importen los daños a los pueblos y al hombre corriente en la tierra. Por eso la declaración de Paris de la Internacional Socialista(Nov.1999) señaló que la globalización de la información, como revolución comunicacional "acorta tiempo y distancia, estableciendo relaciones en tiempo real, con cualquier rincón del planeta y sobre cualquier materia. Su carácter preferentemente unidireccional, sin el diálogo necesario con el otro, esta provocando rechazos culturales, afirmaciones de identidad frente a lo que se siente como una amenaza homogeneizadora". La declaración de Paris es enfática en mostrar que la globalización de la economía y el comercio "produce una alteración sustancial de la dimensión y estructura de las empresas y de los mercados, de las relaciones industriales y de la localización de las inversiones. Aumenta la productividad, se produce paro tecnológico, se reparten sin equidad los excedentes y se cuestiona el concepto tradicional de empleo", añadiendo que "la gran paradoja de este momento histórico, es que nunca antes se habían ofrecido a los seres humanos mas posibilidades de luchar contra problemas ancestrales de desigualdad, de hambre, de enfermedad o carencia de educación. Pero las oportunidades están siendo utilizadas para aumentar las distancias, no para acortarlas. Nuestra decisión es cambiar esta orientación, para utilizar la globalización en beneficio del progreso humano... El 2000 es para nosotros el arranque de un renovado compromiso para dar dimensión social a la globalización en curso, para ponerla al servicio de los seres humanos".
El Internet en mi caso, me permite comunicarme con gentes de todos los confines de la tierra sin hacerle daño a nadie. Por el contrario, en muchas ocasiones me sirve para ayudar a alguien, especialmente a estudiantes.
(...) Hice este libro y lo complementé con la novedad de los documentos básicos sobre la cuestión agraria que se ha producido en Colombia desde la Independencia, incluyendo algunos absolutamente inéditos, como la exposición de motivos y texto del proyecto de ley de Manuel Murillo Toro, localizados en una larga y ciudadosa investigación en la Biblioteca Nacional. La cuestión es de actualidad, porque no hubo la reforma agraria en los doscientos años corridos desde la Independencia nacional y vida de la República hasta la iniciación del año 2001. De ella hablaron Pedro Fermín de Vargas, en la agonía del poder colonial español en el sigloXVIII y Miguel de Pombo, el primero de septiembre de 1810, apenas 40 días después de aquel glorioso 20 de julio en que se abrió el camino para la independencia de Colombia.
Desde la aparición del Cristianismo, al concluir el siglo XX e iniciarse el tercer milenio de la historia de occidente, en la católica Colombia los partidos políticos con capacidad de poder, particularmente el partido Liberal que siempre tuvo, al menos, un discurso de reforma agraria, sólo tocan el tema agrario en los debates electorales. Por su parte, las FARC han planteado la reforma agraria, sin precisarla, como condición para la paz(...)
Siguiendo la linea general y de algunos escritores de América Latina com Vargas Llosa, en nuestro país el tema agrario está siendo dejado por fuera de la temática política, de poder y de cambio, sin que se pregunte siquiera cómo será la Colombia subordinada y entregada a los encantos de la globalización, del libre mercado y de la manipulación por Internet de los negocios del mundo(...).
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