Duvan Cardona Giraldo

Desde mi salida de Cartagena, sabía que esto me iba a cambiar la vida, encontraría cosas completamente desconocidas, pero que personal y profesionalmente me iba a enriquecer mucho. Cuando llegue a la cuidad me lleve una enorme impresión, pues esta tiene un estilo completamente diferente a cualquier ciudad colombiana que hubiera visitado antes, los murales, la arquitectura y la organización de la ciudad no se acomodaban a mí; y hasta llegue a asociarlo con peligro. Con el pasar del tiempo entendí que solo era un lugar distinto al cual debía amoldarme y disfrutarlo al máximo.

La Pontificia universidad católica de Valparaíso, universidad donde realizaría mi intercambio, y su sección de relaciones internacionales, han estado siempre a disposición de ayudar en todo lo que necesitaba, brindándome todo tipo de información y asesorándome en cualquier duda que tuviera, por otro lado los profesores y mis compañeros de clase me han acogido de una forma que yo no esperaba, se crearon lazos con algunos profesores y amistades que seguramente perduraran por mucho tiempo, la relación con los demás estudiantes de intercambio de igual forma ha sido muy constructiva he aprendido de distintas culturas y siempre han habido canales de comunicación que favorecen la interacción, como whatsapp, donde se crearon grupos de diferentes actividades donde nos relacionábamos mucho y el mismo programa de intercambio de la universidad con su página en Facebook, donde invitaban frecuentemente a actividades culturales que se realizaban en la ciudad.

La cultura que se vive en Valparaíso tiene diferentes rostros, desde los grupos de conga que practican en el muelle barón, las muestras culturales en plaza victoria, las largas noches de cueca en el bar Liberty, las calles con arquitectura inglesa de playa ancha o los innumerables mulares que se encuentran a lo largo y ancho de la ciudad, Valparaíso es una ciudad donde la cultura no pasa desapercibida y aunque sea por accidente algo nuevo aprendes, la gastronomía de Valparaíso se ve muy influenciada por si actividad porteña y el degustar una cazuela de mariscos es algo que no puede salir de la lista de alguien que visite la ciudad, otras comidas más típicas como un lomo a la pobre, una chorillana, un completo, unas buenas sopaipillas o un churrasco, forman parte de la comida diaria chilena, sin mencionar el amor que le profesan al aguacate, pues sin importar su valor nunca falta en las comidas.

Académicamente el viaje a sido muy enriquecedor, pues todas las temáticas que desarrollamos en los cursos eran completamente nuevas para mi, los cursos que tome en mi estadía en la PUCV fuero: Tratamiento de aguas residuales, Plantas de ácido, Sustentabilidad en ingeniería, Tratamiento de residuos solidos y Ingles II. Los profesores son su basta experiencia en la materia me hicieron llegar el conocimiento de una forma que aunque se trataban de temas enfocados en las problemáticas de Chile, fácilmente podía extrapolarlas a las problemáticas Colombianas, junto con el grupo de sustentabilidad en la ingeniería estuvimos en una visita industrial en la empresa Molymet, ubicada en la ciudad de Santiago de chile, donde aprendimos de sus prosesos productivos y del compromiso que tienen con la comunidad y con la sustentabilidad; Además tuve la oportunidad de practicar con el equipo de Taekwondo de la universidad donde conocí a personas increíbles que me hicieron sentir como en casa y nuestro instructor, el profesor Osvaldo, me enseño muchísimo y nunca le falto motivación con el grupo.

Este viaje también fue una oportunidad de conocer la riqueza natural con la que cuenta Chile, la gran variedad de ecosistemas que en este conviven son variados, los lugares que tuve la oportunidad de conocer fueron: El glacial el juncal, baños morales en el cajón del maipo, donde acampe por una noche, el embalse del yeso, el jardín botánico de viña del mar, el Pueblo de Santa cruz en el Valle de Colchagua, las dunas de Concon, donde practique sandboard, el parque quebrada verde, con sus miradores hacia laguna verde, las playas de la boca donde aprendí a surfear y por la cercanía que tuve con mi tía en este viaje, ella me dio la oportunidad de conocer Río de Janeiro en Brasil. Conocí varios lugares que me hiceron percatarme de lo grande que es el mundo y todo lo que esta esperando para ofrecernos.

Quiero terminar dando las gracias a Dios, por darme salud durante el viaje, a mis padres y hermano, por apoyarme en esta aventura, a mis amigos: Alonso, Andrés, Cesar, Daniela, Sergio y Yuliana, por tenerme siempre presente y de vez en cuando hablarme, a la Universidad de Cartagena y a la sección de relaciones internacionales, por creer en mis capacidades, y agradecer especialmente a Rossana por su entera disposición para ayudarme ante cualquier inconveniente, a la profesora Karina Ojeda por sus buenas recomendaciones y por ultimo y no menos importante agradeces al banco Santander por permitir estos espacios que ayudan a engrandeser personal y profesionalmente a las personas.

Leído 818 veces Modificado por última vez el Miércoles, 20 Junio 2018 09:33

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